Entre los trabaios más extraños de la historia, hav uno que destaca como el más macabro: devorador de pecados. Este curioso oficio surgió entre los siglos XVIl y XVII, en el Reino Unido, como una forma de liberar las almas de los difuntos de la carga de sus pecados para permitirles entrar al cielo.
Tras una muerte, la familia del difunto acudía a un "comepecados", que solían ser los miembros más pobres y marginados de la comunidad, y lo contrataban para literalmente comerse los pecados del fallecido a cambio de una pequeña paga alrededor de seis peniques). Durante el ritual, se colocaba un trozo de pan y un vaso de vino o cerveza sobre el pecho del cadáver. I "comepecados", tras recitar un encantamiento consumía el pan y tomaba la bebida con la creencia de que el alimento había absorbido los pecados no confesados del muerto, transfiriéndoselos a él mismo.
Este extraño oficio se mantuvo vigente por un par de siqlos, especialmente en la zona fronteriza entre Gales e Inglaterra. El último "comepecados' documentado fue Richard Munslow, un granjero inglés que, luego de comerse los pecados de sus tres hijos fallecidos, siquió practicando su macabra labor hasta su muerte en 1906.



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